Hace unos días, de regreso de la escuela, me encontré en el transporte público con lo que, a mi parecer, ha sido la publicidad más impresionante que he visto.
Era un letrero pequeño, pero legible. Sin ninguna ilustración, y con una combinación de colores sobrios como azul, blanco y negro, rezaba la leyenda de "Interrupción legal del embarazo". De inmediato me desagradó eso, ya que yo no apoyo en lo absoluto el aborto. Sin embargo, debajo de ese letrero, había otro más pequeño. "Estás en contra hasta que lo necesitas".
Es el día que no puedo sacarme de la cabeza esa frase, y mucho menos puedo dejar de sentir un miedo terrible.
Yo, personalmente, estoy en contra del aborto. Me parece tan medieval y cruel el matar a alguien solo porque uno no sabe responsabilizarse de sus calenturas. ¿Cómo esperan que una señorita se haga una mujer hecha y derecha si va a matar a alguien solo porque no supo cerrar las piernas? Me resulta de lo más infantil irse por la vía fácil. Aunque, a veces, no tan fácil. Es muy cómodo para muchas chicas pensar "Bueno, papi paga el aborto", y se van como si nada a seguir "viviendo la vida loca". "YOLO", ¿no?
Pero ¿qué pasa con las niñas que no pueden llegar con papi rico a decirle "oye, necesito sacarme el hijo"? ¿A dónde van? Con un carnicero, literalmente.
Es muy triste enterarse de niñas que han decidido no tener a su bebé y terminan peor en el intento. No pueden pagarse un profesional —si es que hay algo de profesionalismo en el hecho de matar a alguien—, por lo tanto, acuden a sus clínicas clandestinas, ganándose muchas infecciones, complicaciones, y hasta la esterilidad.
Y sí, como menciona el anuncio, muchas de ellas estaban en contra de eso hasta que un día ya no les bajó la regla.
¿Suena cruel, no? A mí me es inconcebible cómo alguien pueda cambiar tan rápido sus valores solo para "salvarse". Cómo mujeres que parecen muy maduras y seguras de sí mismas regresan a la incertidumbre de la adolescencia solo porque no supieron qué iba a pasar con ese "ay, no creo que pase nada".
"Estás en contra hasta que lo necesitas".
Yo seguiría estando en contra aunque me pasara en estos momentos. No podría atreverme a matar algo tan mío, algo tan indefenso e inocente. La criatura no tiene la culpa de mis malas decisiones.
Chicas, recapaciten. Hay que decidir si se quiere tener hijos antes de abrir las piernas y no después.
Cuando le mencioné mi opinión a un amigo, me planteó "O sea que, si la chica sufrió una violación, también debe tener al hijo y quererlo aunque cada que lo vea se acuerde del rostro de quien le hizo eso, según lo que estás diciendo". Ahí, he de reconocer, me quedé pensando muy seriamente. Primero que nada, ha de ser lo más terrible pasar por una situación así. Me pongo en los zapatos de las personas que han corrido con esa suerte —¡Já! "Suerte"— y es inevitable que se me forme un nudo en la garganta. Pero ya se sabe na efectividad de las pastillas del día después. Sé que hay una ineficacia del 1%, lo sé, lo sé. Pero mientras no hagan lo posible anteriormente para evitar el aborto, yo no les tendría mayor consideración.
Conozco también los casos en los que un embarazo deseado se complica a tal punto que se debe decidir si se salva a la madre o al hijo. Muchos médicos argumentan que es mejor salvar a una madre de familia, que tal vez ya tiene hijos o podrá tenerlos más adelante, que salvar a una criatura que solo viene a vérselas difícil. Entiendo ese punto e, incluso, lo apoyo.
Pero en otras circunstancias, me parecen personas tan débiles de carácter y faltas de responsabilidad y madurez.
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