Cuando nací, todo mundo creyó que yo sería la gordita chaparrita de la familia. Y, en efecto, así fue hasta los seis años, más o menos. De repente, mi cuerpo se estiró, haciéndome más alta que mi hermana mayor, incluso. Con ese estirón no vino un aumento de peso proporcional, por lo que adelgacé a un punto que me veía... Mal. Mi cara estaba demacrada, marcándose demasiado los pómulos y notándose demasiado delgado el cuello. Mis muslos al fin se separaron. Fue la primera vez que me sentí —y vi— las costillas. Sinceramente, no me había importado mucho este cambio hasta que mis papás y toooodos los adultos que le dicen a tus padres cómo educarte comenzaron con sus ideas de desnutrición y suplementos alimenticios y esas cosas. Mi mamá me hacía tomar una bebida llamada Ensure, que sabía asquerosa, aun siendo sabor chocolate. Lo peor de todo era que no solo los adultos notaron ese cambio en mí. Mis compañeros de la escuela fueron los primeros en decirme literalmente que me veía muy mal estando tan flaca. Ahí se juntó el hambre con la necesidad: en aquella época estaba el auge de la anorexia y la bulimia. Mucha gente no comprendía bien de qué trataban las enfermedades. Veían a cualquier flaca y de inmediato la catalogaban como anoréxica y bulímica. Bueno, eso ocurrió conmigo. Comenzaron los comentarios de "ya come, estás muy flaca" —que siguen hasta la fecha, por cierto—, "deja de vomitar, Mía" y demás parecidos. Esto me molestaba demasiado porque yo no tenía esas enfermedades. Yo había enflacado como parte de mi crecimiento y punto. Incluso pensaba "¿Cómo es que me dicen esas cosas si soy la que más participa y juega en Educación Física?". Aquello sí llegaba a afectarme, a tal punto que un día intenté seguir exactamente la dieta de mi hermana. "Pues quiero estar gordita otra vez". Lo que yo no tomé en cuenta fue que ella estaba en el equipo de basketball de la escuela, su metabolismo era muy diferente al mío y tiene tres años más que yo. Al segundo día dejé de comer todo lo que ella comía, ya no pude.
O sea que me pasaba lo contrario que a todas las anoréxicas bulímicas: me llamaban flaca y yo comía y comía para engordar. Solo que nunca pude engordar a partir de ahí. Incluso ahora, mi constitución física es muy delgada. Pero no me veo anoréxica. Ya tengo relleno el rostro, y unas largas piernas que me gustan, porque no están pegadas al hueso, además de una fina cintura.Ese tema de la anorexia y la bulimia quedó terminado para mí en cuanto lo concluimos en la secundaria porque no tengo ninguna amiga —o amigo— enfermos. Recuerdo una vez que me enojé muchísimo con una compañera porque le pareció muy fácil y divertido publicar en las redes sociales "mis únicas amigas: Ana y Mía", cuando todos sabíamos bien que ella no tenía ningún problema sobre eso. Sí le hice saber lo molesto y, sobre todo, lo tonto que era ver que a una niña de 12, 13 años le gustara jugar con eso. "Ay, tengo diabetes, yupi". "Me diagnosticaron alcoholismo. Debo correr a presumirlo a la redes sociales". A cuántos adolescentes no se les ha visto haciendo eso. Me parece de lo más estúpido querer llamar la atención con esas cosas.
Y todo este asunto de Ana y Mía lo retomo porque hoy fue una mala noche de insomnio. Mi red social favorita es Twitter (síganme: @OyeBasurto), así que revisé la página principal por milésima vez en esta noche. Y de repente, vi que una de mis following había retuiteado una foto de @MiAliviamiser, con el pie de imagen "Esto". La foto es la siguiente:
¿Cuántas personas no habrán caído en esto solo por moda, o por encajar?
Mientras escribo esto, recuerdo el caso de una campaña sobre la anorexia a la que se le salió el tiro por la culata.
Comenzaron a llenarse las redes sociales de este tipo de fotos, mayoritariamente Twitter, con la etiqueta #BikiniBridge. Las fotos eran de este estilo:
Incluso fotos así también entraron a la exposición:
Harry Styles es de las personas más famosas de nuestros tiempos, junto con sus compañeros Zayn Malik,Liam Payne,Louis Tomlinson,Niall Horan y Josh Devine, siendo el último el baterista y el resto los vocalistas del grupo One Direction (referido también como 1D). Su género Pop atrae principalmente a mujeres, chicas jóvenes. Chicas que pueden no tener ninguna idea anoréxica o bulímica pero adoran y veneran demasiado a estos chicos.
Bueno, pues Harry Styles, quien evidentemente no estaba enterado del verdadero propósito de estas fotos, tuvo la brillante idea de subir una imagen del famoso Bikini bridge a Twitter con el pie de foto "Nothing hotter than girls with #BikiniBridge" (Nada más sensual que las chicas con Bikini bridge, en español).
Según tengo entendido, incluso las novias de los chicos de 1D han recibido amenazas de muerte por parte de la ola de fans del grupo. Si las chicas se han atrevido a hacer ese tipo de cosas, no me imagino la cantidad de señoritas que en este momento están matándose de hambre, excediéndose en ejercicio físico o quemándose el esófago de tanto vomitar —por mencionar algunas de las cosas que suelen hacer— solo para ser la idea de sexy del chico de sus sueños. O por moda.





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