sábado, 31 de mayo de 2014

Música: ¿Plus o pérdida de tiempo?

Mi familia es casi enteramente de músicos. Mi papá es pianista, tecladista, compositor, arreglista y cantante. Mi mamá es violinista, igual que mi hermana. Mis abuelos paternos eran cantantes, además de que mi abuelo era pianista y compositor —Eran los integrantes de un trío de los años cincuenta llamado "Los impala"—. Mi abuelo materno es pianista y compositor (reconocido por componer la Misa Oaxaqueña). El mejor contrabajista del país es hermano de mi mamá. Tengo un tío pianista, otro violinista y hasta uno violista, con sus respectivas parejas músicos, con quienes tuvieron hijos músicos también. En resumen, mi vida ha estado llena de música, desde siempre. Y es lógico que todos esperen que siga la tradición de los músicos.
Para mí siempre ha sido normal considerar la música como opción profesional. Pero, a medida que se va uno relacionando con la gente, nota que este es un caso muy especial. Generalmente, es reprobado que un(una) joven decida o considere ser músico. Se suele creer que no va a servir en el futuro, que no dejará nada de provecho, que es una pérdida de tiempo y demás similares. Es el caso de un amigo. Le encanta la música. Él en verdad quisiera dedicarse a la guitarra profesionalmente y, sinceramente, tiene talento. Pero su papá —que trabaja en relaciones públicas de América Móvil — le ha dicho tajantemente que él no apoyará ese "tonto" sueño.
Siempre veo que en las familias se procura que se mantenga la estirpe de la profesión, ya sean médicos, abogados, profesores y una larga lista de carreras, y las artes quedan descartadas completamente. Veo muy seguido en mis amigos y compañeros que tal vez toquen algún instrumento o tengan actividades artísticas, pero solo de pasatiempo. Nunca lo consideran como algo profesional.
En cambio, en mi familia es completamente diferente, y me atrevería a decir que opuesto. Cuando mi hermana anunció que estudiaría Psicología, toda la familia se escandalizó. Los comentarios persuasivos eran como "no cualquiera hace arte", "pero eso no es lo que te apasiona", "cualquiera es psicólogo, ¡no cualquiera es músico!". Dentro de sus motivos, tienen toda la razón. Incluso llegaron a resignarse con "al menos sigue estudiando violín, será un extra en tu vida, que no sabes qué oportunidades te traerá". Y comenzaron los ejemplos: un aprendiz de derecho fue invitado a una cena de abogados titulados, y logró destacar de entre todos los de su condición simplemente porque había un piano en el lugar y pidió permiso para tocar unas piezas. Un ingeniero civil con todo y titulación vive de su instrumento, ya que gana más tocando en eventos particulares que ejerciendo su carrera. Y muchos otros casos parecidos.
Ahora yo ya me definí a Letras, y en verdad quiero estudiar eso, pero he de reconocer que la música siempre dará una gran distinción. También hubo discordias cuando comenté mi deseo de ser escritora, pero saben bien que nunca dejaré de cantar. Más que nada, porque amo hacerlo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario